El fenómeno del Cambio Climático es una problemática a nivel mundial. Por ello, varios países se han comprometido a reducir sus emisiones de Gases Efecto Invernadero (GEI) a través del reconocido Acuerdo de París. Bajo ese marco, y en colaboración con el Ministerio del Medio Ambiente de Chile y el Ministerio de Medio Ambiente y Cambio Climático de Canadá, nace el programa Reciclo Orgánicos.

El objetivo de dicha iniciativa, es incorporar el reciclaje de orgánicos a lo largo de Chile, a través de la implementación de plantas de compostaje o biodigestores anaeróbicos en diferentes comunas del país. Además, busca crear conciencia en la comunidad sobre el impacto positivo que genera en el medio ambiente la gestión sustentable de residuos, más aún cuando la mitad de la basura generada en los hogares corresponde a orgánicos.

“La mayoría de las personas no dimensionan lo que significa botar a la basura restos de frutas o verduras, pues asumen que se descomponen de forma natural, sin embargo, el proceso de degradación anaeróbica en los rellenos sanitarios produce la emisión de Gases de Efecto Invernadero, altamente contaminantes para el medio ambiente. De acuerdo al último Inventario Nacional de Emisiones de GEI, en Chile se emiten 3,23 millones de toneladas de CO2 equivalente por concepto de disposición de residuos sólidos municipales”, explica el Coordinador del Programa Reciclo Orgánicos, Gerardo Canales.

Según el Informe del Banco Mundial “Qué desperdicio 2.0” (World Bank Report “What a Waste 2.0”, 2018), a nivel mundial, solo el 5,5% de los residuos se compostan -y en Chile sólo el 0,4%-, por otra parte, el reporte Food Wastage Footprint: Impacts on Natural Resources (2013), afirma que el compostaje doméstico puede recuperar potencialmente hasta 150 kg de residuos de alimentos por hogar al año.

No hay duda alguna, llegó la hora de compostar.

¿Qué es el compostaje?

Al reciclar los residuos orgánicos se contribuye a la reducción de los desechos destinados a rellenos sanitarios, mitigando así el Cambio Climático. Y aunque a algunos recién se estén familiarizando con el concepto, en Chile destacan diferentes iniciativas y protagonistas en Redes Sociales que promueven este hábito en sus hogares.

“Hacernos cargo de nuestros desechos orgánicos, es hacernos cargo del 50% de nuestra basura. Desde enero gestiono este tipo de residuos en mi casa por medio de una vermicompostera y aunque no soy experta en la materia y he tenido algunos traspiés, ha funcionado bastante bien. Soy una convencida de que con ganas y un poco de esfuerzo siempre se puede”, asegura la Diseñadora y creadora de la cuenta @nomedalomismo, Camila Silva.

Por su parte, Alejandra Kopaitic y Agustín Orozco, las caras detrás de @vayaconsumismo, comentan que “ser responsable de los residuos que generamos es clave, no solo para reducir nuestra basura, sino también para combatir desde nuestras casas al Cambio Climático”.

En vista de que no todas las personas tienen la posibilidad de destinar tiempo y espacio en sus hogares para la práctica del compostaje domiciliario, han surgido emprendimientos que realizan este servicio. El Club de Compostaje y Lombricultura NAMUNTU cuenta con un sistema que funciona en base a baldes herméticos con capacidad de cuatro litros para desechar los orgánicos, como restos de frutas, verduras, cáscaras de huevos, entre otros. A través de una membresía, los clientes tienen un retiro semanal del balde, lo que evita que la basura llegue al punto de descomposición. Ese contenedor es lavado y devuelto a las casas para repetir el proceso.

Bajo el lema Devolvemos la tierra al planeta, el Arquitecto Álvaro Pineda, fundó en febrero de este año Sr. Compost, un servicio en bicicleta de retiro de residuos orgánicos, “hoy estamos presentes en siete comunas de Santiago, retirando cada dos semanas 7 mil litros de residuos”.

Nada se pierde, todo se transforma

La generación de residuos es una de las preocupaciones ambientales más importantes de la sociedad actual, en este contexto, vivir bajo la cultura Basura Cero, es una invitación para hacer frente a la problemática de los residuos de manera integral y sistémica, así al menos lo postula la directora ejecutiva de la Fundación Basura, Macarena Guajardo.

“Es fundamental producir un cambio en la forma en que se entienden los desechos. Abandonar la creencia de que son algo negativo, sino que son recursos y materiales que se pueden usar en nuevos procesos. Por eso nuestro lema es La basura no existe porque es un producto del límite de nuestra imaginación”, asegura Macarena.

Más allá del compostaje doméstico, existen iniciativas pioneras en el país como Reciclajes Industriales S.A, una empresa que se dedica al manejo y reciclaje de residuos orgánicos agroindustriales desde el año 1982, evitando su disposición en rellenos sanitarios. Anualmente reciclan 120.000 toneladas de residuos orgánicos, de los que obtienen entre 15.000 a 20.000 toneladas de compost por año.

“Sin duda, el interés por compostar en Chile ha ido en aumento. Parte importante de nuestra misión como empresa es dejar el planeta mejor de cómo lo recibimos, devolviendo al medio ambiente los residuos transformados en productos mediante soluciones tecnológicas sustentables. Para eso el reciclaje y la economía circular son claves”, comenta el Gerente de Desarrollo y Negocios de Reciclajes Industriales S.A., Leonardo Curotto.

Compromisos municipales

En la actualidad, la Oficina de Economía Circular perteneciente al Área de Gestión de Residuos del Ministerio del Medio Ambiente, no cuenta con instrumentos de políticas públicas respecto a la gestión de residuos orgánicos municipales. Por ello, durante el 2019 pretenden desarrollar un estudio orientado a recopilar y analizar información sobre su manejo a nivel nacional e internacional. “El objetivo es disponer de los antecedentes necesarios para diseñar e implementar una estrategia de mediano y largo plazo que nos permita aumentar su valorización. Hemos definido que el 2019 será el año de los orgánicos”, afirma el Encargado del Área de Gestión de Residuos Ministerio del Medio Ambiente, Pablo Fernandois.

Aquel desafío adquiere suma importancia considerando que, de acuerdo a la información disponible en el MMA, el año 2016 se generaron cerca de 7,7 millones de toneladas de residuos municipales. “De ese total, aproximadamente 3,7 millones de toneladas corresponden a orgánicos, por ello, el 2019 esperamos disponer de una hoja de ruta que nos muestre cómo avanzar para ponernos a la altura de los países desarrollados en esta materia”, concluyó Fernandois.

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