Un gran paso hacia la economía circular ha tomado el Ayuntamiento de Madrid, al anunciar que empezará a reducir el uso de la incineración para manejar los residuos sólidos de la ciudad. Además, en un proceso que durará siete años, se cerrará la Incineradora de Valdemingómez.

La Junta de Gobierno presentó su nueva Estrategia de Prevención y Gestión de Residuos que se alejará progresivamente de la incineración y se inclinará más a la reducción, reutilización y un tratamiento sostenible de los residuos. Es decir, que para el 2022, el uso de la incineradora de la ciudad se reducirá a la mitad y su cierre total está pronosticado para el 2025.

En simultáneo al anuncio del Ayuntamiento, la Alianza “Incineradora de Valdemingómez No” presentó 24 mil firmas de vecinos que solicitaron la no renovación del contrato para la instalación que afecta a un radio de 10km. Tras el comunicado del gobierno, los voceros de la Alianza pidieron un cumplimiento de la nueva estrategia para que el cierre sea una realidad en 2025.

Dentro de las razones para el cierre de la planta estuvo un estudio publicado en 2012 y elaborado por el Instituto de Salud de la Universidad Carlos III  que concluyó que “estadísticamente hay más riesgo, tanto para hombres como para mujeres, de muerte por cánceres (estómago, pulmón, pleura, riñón y ovario) en ciudades situadas cerca de incineradoras y plantas de tratamiento de residuos peligrosos”.

Como Fundación estamos a favor de los pasos concretos en políticas públicas hacia modelos sustentables en la prevención y manejo sustentable de residuos. Es primordial que estas medidas tomen forma para que otras ciudades y países tengan una referencia al elegir la manera de gestionar los desechos.

 

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